
El portavoz de Zapatero Luis Arroyo negó expresamente en mayo que las joyas tuvieran origen saudí
La nueva versión ofrecida este miércoles por la defensa de José Luis Rodríguez Zapatero sobre las joyas encontradas en la caja fuerte de su despacho entra en contradicción con las explicaciones difundidas por su propio portavoz autorizado tras conocerse el hallazgo.
El 23 de septiembre, el abogado del expresidente ha comunicado al juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama que los tres conjuntos de joyas de mayor valor —con rubíes, esmeraldas y zafiros— fueron un «obsequio» personal del entonces rey de Arabia Saudí, Abdalá bin Abdulaziz, durante su visita oficial a España en junio de 2007.
La defensa sostiene que fueron aceptadas por «deferencia» y que permanecieron guardadas durante años junto a otras piezas familiares. Pero esa explicación no coincide con la que el entorno de Zapatero ofreció inicialmente.
El 25 de mayo, apenas unos días después del registro policial del despacho de Ferraz, Luis Arroyo, presidente del Ateneo de Madrid, exasesor de Moncloa y portavoz autorizado de Zapatero, trasladó a EFE que el expresidente atribuía las joyas a herencias de su madre y de su suegra, además de regalos no especificados.
Sonsoles Espinosa
También explicó que Zapatero y Sonsoles Espinosa las habían llevado a la caja fuerte de su despacho porque, después de vender su vivienda, residían en una casa de alquiler que no disponía de caja de seguridad.
La contradicción se hizo todavía más explícita cuando se preguntó directamente a Arroyo por la posibilidad de que las joyas procedieran de Arabia Saudí. El portavoz respondió entonces que era «falso» que fueran un regalo saudí y aseguró que Zapatero le había confirmado que «no hay nada de Arabia Saudita». Dos días después volvió a insistir en la misma versión.
Además, en aquellas primeras explicaciones el entorno del expresidente trató de rebajar sustancialmente el valor de las piezas. Arroyo habló inicialmente de una estimación de entre 30.000 y 50.000 euros. Posteriormente, una tasación encargada por el juez a Ansorena con la colaboración del Instituto Gemológico Español situó el valor de las joyas en torno a 1,3 millones de euros. El propio Arroyo terminó pidiendo disculpas por haber inducido a error sobre su valoración.
Muchas interrogantes
Ahora, en cambio, la defensa identifica al fallecido monarca saudí como el origen de las piezas de mayor valor y solicita incluso cooperación judicial para intentar acreditar que aquel regalo se produjo en 2007. Zapatero ha remitido también una carta a la Corte Real saudí para solicitar confirmación del obsequio.
La nueva explicación abre además otro interrogante: el mismo 19 de junio de 2007 Arabia Saudí entregó otros dos regalos a Zapatero que sí fueron incorporados al Patrimonio del Estado, concretamente dos relojes de sobremesa. En 2008 también fueron registrados otros presentes procedentes del rey saudí y del entonces príncipe heredero. Las joyas, según la versión actual de Zapatero, quedaron en cambio como una «atención estrictamente personal».
Así, la investigación judicial tendrá que determinar no solo quién entregó las joyas y cuándo a Zapatero, sino también cómo encajan las explicaciones ofrecidas durante estos meses: primero, herencias familiares y regalos; después, una negativa expresa a cualquier origen saudí; y ahora, un escrito judicial que atribuye las piezas más valiosas directamente al rey de Arabia Saudí.


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