
Insalubridad, consignas radicales y permisividad: la acampada de la ultraizquierda en Sol degrada Madrid
La Puerta del Sol ha vuelto a convertirse en el escaparate del desorden e incivismo de la ultraizquierda. Tras 48 horas de ocupación ilegal de este espacio emblemático por parte de unas 600 personas, el centro de la capital muestra ya una estampa preocupante de insalubridad y degradación.
Bajo la consigna de exigir el derecho a la vivienda, diversos colectivos de la izquierda radical han tomado la plaza, provocando la indignación de los vecinos de bien, que contemplan atónitos el deterioro del entorno y la impunidad con la que operan los manifestantes a los que han llegado a calificar de “vagos”, “vagabundos” y “perroflautas de libro”.
Detrás del discurso en favor de la vivienda pública se oculta una agenda ideológica marcadamente radical. En la acampada proliferan pancartas y carteles con consignas aberrantes que incitan al odio, llegando a exhibir mensajes a favor de cortar la cabeza a los presidentes regional y municipal, Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida.
Con Palestina y la inmigración ilegal
A esto se suman proclamas habituales de la ultraizquierda: apoyo a la ocupación de viviendas —llegando a organizarse talleres instructivos para vulnerar la propiedad privada—, apologías del aborto, posicionamientos geopolíticos a favor de Palestina y la defensa de la inmigración ilegal en fronteras como la de Ceuta.
La convivencia en la zona se ha resentido notablemente. La presencia de desperdicios, latas de cerveza y restos de porros esparcidos por el suelo contrasta con la pasividad con la que se permite el montaje de infraestructuras ilegales. Así lo asegura OkDiario.
Los organizadores han instalado una denominada «cocina popular» para expender alimentos y bebidas en plena vía pública, contraviniendo de forma flagrante las ordenanzas municipales de venta e higiene alimentaria sin que las autoridades competentes hayan intervenido.
A este escenario se añade el malestar por la inacción del Ministerio del Interior. Desde la Comunidad de Madrid se ha acusado al Gobierno central de Pedro Sánchez de "lavarse las manos" como Poncio Pilato y eludir sus responsabilidades al descargar la vigilancia de la seguridad en la Policía Municipal. Salvo la presencia testimonial de algunas patrullas, el Ejecutivo consiente este campamento que altera el orden público y difunde cánticos hostiles hacia las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado.
Mientras los organizadores amenazan con mantener la protesta de forma indefinida, Madrid sufre de nuevo las consecuencias de la permisividad institucional ante el incivismo.


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