«Estoy borracho»: el revelador testimonio del acampado en Sol que resume el «espíritu» de la protesta por la vivienda

La acampada en Sol muta en un festival de incivismo donde el alcohol, las consignas sobre Palestina y los ataques a Ayuso desplazan la causa original
España29 de septiembre de 2026 J. Bird

La acampada promovida por colectivos de ultraizquierda en el corazón de la Puerta del Sol de Madrid ha dejado ya su primera gran imagen para la posterioridad viral.

Ocurrió durante la primera noche de la movilización, cuando un reportero decidió acercarse a uno de los jóvenes allí atrincherados para preguntarle por los profundos motivos socioeconómicos de su presencia. La respuesta del manifestante, con la mirada perdida y la articulación complicada, resumiendo el verdadero rigor de la convocatoria con una franqueza desarmante: «Estoy borracho». Y hasta ahí llegó su discurso programático, incapaz de articular una sola palabra más sobre el precio del metro cuadrado.

Progresía perrofláutica

Tras más de 48 horas de ocupación del espacio público, la iniciativa parece haber derivado en una auténtica fiesta de progresía perrofláutica a ras de suelo.

Los vecinos y comerciantes de la zona denuncian ya olores insoportables, consumo abierto de alcohol, sustancias estupefacientes y un ambiente que poco tiene que ver con una cumbre sobre el acceso a la vivienda y mucho con una reunión de «perroflautas» en busca de juerga gratis.

El joven del titular se ha convertido en el perfecto embajador de una acampada donde la mitad de los asistentes parecen no saber ni en qué plaza están ni qué se supone que defienden.

El catálogo de reivindicaciones se ha convertido en un buffet libre de la ultraizquierda: consignas a favor de Palestina, pancartas proaborto, proclamas afines a los socios abertzales del Gobierno y, por supuesto, los habituales recordatorios y amenazas dedicados a Isabel Díaz Ayuso y José Luis Martínez-Almeida.

Todo este espectáculo de incivismo y confusión ideológica se despliega placenteramente en la pavorosa espera del ansiado decreto de vivienda de Pedro Sánchez, demostrando que para salvar el mercado inmobiliario solo hacía falta una litrona y muchas ganas de no irse a dormir.

Últimas noticias
Artículos relacionados
Ranking