La Policía pone fin al asentamiento de El Trampolín que desbordó Ceuta ante la pasividad del Sanchismo

Un espectacular dispositivo de la Policía Nacional, con UIP desde distintos puntos de España, blinda el arenal para desalojar el asentamiento de invasores
España04 de octubre de 2026 Javier Salinas

Ceuta vuelve a recuperar el control de El Trampolín. La Policía Nacional ha puesto en marcha este domingo la denominada Operación Trampolín, un amplio dispositivo destinado a levantar el asentamiento de inmigrantes instalado durante semanas en este enclave y que se había convertido en uno de los principales focos de tensión de la crisis que atraviesa la ciudad autónoma.

La operación, adelantada por El Faro de Ceuta, ha contado con agentes de la UIP desplazados desde distintos puntos de España, entre ellos Sevilla, Granada y Málaga, además de efectivos de la UPR, unidades de Información y Extranjería.

El despliegue ha sido de una magnitud poco habitual en Ceuta. Vehículos policiales llegados desde la Península, controles en los accesos, unidades terrestres, drones y hasta embarcaciones de la Guardia Civil en el litoral han permitido establecer un perímetro para evitar fugas, altercados o enfrentamientos durante el desalojo.

Un asentamiento convertido en símbolo de la invasión

Durante semanas, el Trampolín se había transformado en un auténtico asentamiento improvisado. Tiendas, casetas, venta ambulante y una concentración cada vez mayor de personas habían terminado convirtiendo el arenal en uno de los puntos más visibles de la crisis migratoria.

La situación se agravaba por las advertencias sobre el estado sanitario de las aguas y por la imposibilidad de garantizar unas condiciones adecuadas de seguridad en el entorno.

El resultado ha sido una imagen que resume hasta qué punto se había desbordado la situación: un despliegue policial de gran envergadura para poder retirar un asentamiento que nunca debería haber llegado a consolidarse durante semanas.

Y ahí aparece inevitablemente la pregunta política: ¿por qué ha tenido que llegar Ceuta a este extremo para que el Estado actúe?

La Policía, obligada a hacer frente a una situación desbordada

Desde primeras horas de la mañana, los agentes fueron llegando en caravana al Trampolín. La carretera fue cerrada al tráfico y se estableció un sistema de embolsamiento para controlar a los inmigrantes antes de proceder a su traslado. Los agentes, apoyados por intérpretes, fueron recorriendo las diferentes instalaciones para comunicar a sus ocupantes que debían abandonar el lugar.

Los trasladados fueron conducidos posteriormente en autobuses hasta el CATE del Tarajal, donde serían filiados y sometidos al correspondiente triaje. En apenas una hora habían salido ya varios autobuses desde la zona.

Aunque entre los trasladados había mujeres y niños, la mayoría eran hombres, según la información publicada por El Faro de Ceuta. La Guardia Civil también desplegó varias embarcaciones en el litoral para impedir que alguien intentara escapar por mar.

Un incidente y una detención

La operación no estuvo completamente exenta de tensión. Sobre las 9:40 horas, un grupo de inmigrantes comenzó a protestar con gritos de «Marruecos no» y «asilo», obligando a intervenir a la Policía para impedir que la situación fuera a mayores.

Según la información publicada por el medio ceutí, se produjo una detención durante ese episodio. Mientras tanto, los agentes mantuvieron el dispositivo desplegado tanto en tierra como en el mar para evitar altercados.

Ceuta necesita algo más que operativos de emergencia

La Operación Trampolín demuestra que, cuando existe voluntad y medios, el Estado puede recuperar el control de los espacios públicos. Pero también deja al descubierto el fracaso de haber permitido que durante semanas se consolidara un asentamiento de estas dimensiones en pleno territorio español.

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