
Pedro Sánchez consuma su humillación histórica y Puigdemont celebra impune la rendición del Estado de Derecho
La España constitucional vive este martes una de sus jornadas más oscuras y humillantes. Aquel lejano compromiso vertido por Pedro Sánchez, cuando prometió solemnemente a los españoles que traería de vuelta a Carles Puigdemont para que rindiera cuentas ante la Justicia, ha quedado definitivamente sepultado bajo el peso de las exigencias del separatismo.
Tras el fallo a medida del Tribunal Constitucional presidido por Cándido Conde-Pumpido —que ha abierto de par en par las puertas a la amnistía del delito de malversación—, el magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena se ha visto forzado a dejar sin efecto la orden nacional de detención que pesaba sobre el prófugo desde su huida en 2017.
Dignidad de España
La respuesta del líder de Junts no se ha hecho esperar y ha supuesto un guantazo en pleno rostro para la dignidad institucional de España.
En una desafiante comparecencia desde Waterloo, Puigdemont no solo no ha mostrado el menor atisbo de arrepentimiento, sino que se ha jactado abiertamente de su impunidad, calificando el desenlace como la «derrota de los poderes españoles» y la «victoria de la amnistía».
Sin cambiar una sola coma de su discurso victimista, el arquitecto del golpe del 1-O ha proclamado su triunfal regreso a la vida política española sin haber pisado jamás la cárcel, demostrando que la ley en España se redacta y aplica hoy al dictado de sus socios chantajistas.
Claudicación histórica
Esta claudicación histórica destruye la credibilidad del Estado gracias a Pedro Sánchez y al Sanchismo. Y consuma la desprotección absoluta del orden constitucional.
Mientras Sánchez dinamita el principio de igualdad ante la ley para apuntalar su permanencia en La Moncloa, los magistrados disidentes del propio Constitucional han denunciado con dureza cómo el alto tribunal suplanta sin tapujos al Tribunal Supremo, despojándolo de sus competencias y mostrando una animadversión inasumible hacia la Sala Segunda.
Puigdemont regresa triunfante y victorioso, confirmando que la impunidad tiene un precio y que el Ejecutivo de Pedro Sánchez está dispuesto a pagarlo a costa de la dignidad de toda una nación.


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