El CNIO sospecha de Mariano Barbacid ante un presunto caso de corrupción

La Fiscalía Anticorrupción y la Policía ven posibles vínculos con una red que habría desviado hasta 25 millones de euros públicos del centro oncológico
España23 de marzo de 2026 Redacción

El Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), buque insignia de la investigación contra el cáncer en España, vive su crisis más profunda. Lo que comenzó como una denuncia interna por irregularidades administrativas se ha convertido en un escándalo que salpica directamente al doctor Mariano Barbacid, uno de los nombres más respetados de la ciencia española y fundador histórico del centro.

Según una exhaustiva investigación publicada por El Mundo y recogida por Articulo14, las sospechas ya no se limitan al exgerente Juan Arroyo y a varios antiguos cargos. Ahora apuntan también a Barbacid.

La clave está en la empresa Zeus SL, una de las sociedades bajo la lupa de la Fiscalía Anticorrupción y la Policía Nacional. Esta firma, que solo prestó servicios al CNIO, obtuvo la totalidad de los contratos SAP a los que concurrió y facturó alrededor de 1,4 millones de euros por trabajos que, según los denunciantes, fueron “insuficientes o incluso inexistentes”.

Sociedades sospechosas

El detalle que ha encendido todas las alarmas es la coincidencia de domicilios sociales: Zeus SL comparte sede en la calle Don Quijote número 11 de Madrid con una sociedad propiedad de Mariano Barbacid y con varios negocios vinculados al exgerente Arroyo. Esa misma dirección aparece en otras empresas analizadas como posible canal de desvío de fondos públicos.

Pero la conexión no se queda ahí. Empleados de mantenimiento del CNIO han declarado ante la Policía que realizaron de forma habitual tareas pagadas con dinero público tanto en la vivienda de Barbacid como en la de Arroyo.

Además, el científico figura como accionista de Vega Oncotargets, empresa a la que el CNIO cedió patentes públicas y que habría recaudado millones de euros. También aparece como patrono de la Fundación Álvarez Quirós, otra entidad bajo escrutinio.

Barbacid siempre defendió públicamente a Juan Arroyo, incluso cuando dentro del propio centro ya había alertas sobre posibles irregularidades. Esa protección, según los investigadores, pudo ser decisiva para mantener durante casi dos décadas un presunto sistema opaco que habría desviado hasta 25 millones de euros.

Hasta el momento, ni Mariano Barbacid ni Juan Arroyo han respondido a las preguntas planteadas por los medios. Mientras tanto, el nombre del investigador que durante años simbolizó la excelencia científica española queda ahora ligado a una de las mayores investigaciones por corrupción en el ámbito de la ciencia pública.

El CNIO, que acumula décadas de avances contra el cáncer de páncreas y otros tumores, atraviesa una tormenta institucional que amenaza con dañar su reputación internacional.

La Fiscalía y la Policía continúan analizando decenas de sociedades mercantiles e inmobiliarias vinculadas al entorno del centro. Por ahora, la única certeza es que el caso ha dejado de ser solo administrativo: ha entrado de lleno en el terreno penal y personal.

Artículos relacionados
Ranking