
El mantero senegalés de Podemos, detenido tras enfrentarse a la Policía en una redada contra el robo de vehículos
Una vez más, la realidad se impone a la narrativa victimista de Podemos. El exdiputado autonómico Serigne Mbaye, vendedor mantero africano llegado a España en cayuco y figura destacada del Sindicato de Manteros, ha sido detenido por la Policía Nacional en la puerta de su domicilio en el distrito de Villaverde (Madrid).
No se trata, como clama la cúpula morada, de una “redada racista”, sino de la respuesta lógica de las fuerzas del orden ante un altercado provocado por la resistencia a la autoridad.
Robo de un vehículo
Según la versión policial, dos agentes de paisano detectaron a dos jóvenes de color intentando robar un vehículo. Al proceder a identificarlos, uno huyó y se refugió en un local donde un grupo de personas, entre ellas Mbaye, salió a enfrentarse a los policías para impedir la detención.
El resultado: un agente herido leve y siete detenidos, acusados de atentado a la autoridad y lesiones. Cinco policías resultaron con heridas de escasa consideración durante la trifulca.
Ione Belarra y Pablo Fernández, líderes de Podemos, no han tardado en salir en tromba a las redes para denunciar “hostigamiento por el color de la piel” y exigir la “inmediata puesta en libertad” de su militante “antirracista”. Belarra habló de “persecución policial” y Fernández señaló directamente al ministro Marlaska como máximo responsable de esta “vergüenza”. El partido, en su comunicado, insiste en el “racismo estructural” que sufrirían “millones de personas racializadas” en España.
Este discurso victimista es el de siempre: ante cualquier actuación policial que implique a inmigrantes irregulares o a sus defensores, se grita “racismo” para eludir responsabilidades.
Mbaye, que llegó a ser diputado de Unidas Podemos en la Asamblea de Madrid y secretario de Antirracismo del partido, ha hecho carrera precisamente denunciando a la Policía en barrios como Lavapiés, donde llegó a amenazar con que “se va a declarar una guerra” si no dejaban de patrullar. En el pasado ya había sido denunciado por injurias a los agentes y por negarse a identificarse en redadas relacionadas con robos de móviles.
Top manta ilegal
El perfil de Mbaye es paradigmático del modelo migratorio que defiende la izquierda: un activista que pasó del top manta ilegal a las instituciones gracias a Podemos, mientras sigue protegiendo entornos donde la delincuencia y la ocupación de espacio público son habituales.
En lugar de integrar y exigir respeto a las leyes españolas, el partido morado prefiere convertir cualquier incidente en una batalla ideológica contra las fuerzas de seguridad, que arriesgan su integridad diaria para proteger a los ciudadanos.
La detención de Serigne Mbaye no es un caso aislado de “racismo policial”. Es la consecuencia previsible de una política de fronteras abiertas, impunidad para la delincuencia callejera y un discurso que demoniza a la Policía mientras romantiza la marginalidad. Mientras Podemos llora persecución, los españoles de a pie exigen orden, seguridad y que quien venga a España respete sus leyes.


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