Emoción y arte desbordan en el Santo Entierro de la Cofradía Marraja

La Cofradía Marraja convirtió la noche del Viernes Santo en un emotivo cortejo de luto, imaginería y devoción que recorrió las calles del centro histórico con su paso más solemne
Ocio y Cultura03 de abril de 2026 J. Bird

La Real e Ilustre Cofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno, popularmente conocida como la Cofradía Marraja, volvió a protagonizar una de las procesiones más antiguas y emotivas de la Semana Santa cartagenera. En la noche del Viernes Santo, el Santo Entierro tiñó de morado y silencio las calles del casco antiguo, ofreciendo un espectáculo de arte, recogimiento y sentimiento que congregó a miles de personas.

La procesión partió a las 20:00 horas desde la iglesia de Santa María de Gracia y siguió su itinerario habitual por las calles Aire, Cañón, Mayor, plaza de San Sebastián, Puerta de Murcia y el resto del recorrido centenario, regresando al templo pasadas las cuatro horas de duración. El cortejo, precedido por la escolta de la Policía Local y los Granaderos Cadetes, lució su característico paso largo y sobrio, acompañado por la banda de cornetas y tambores que marcó el ritmo pausado de la noche.

Los tronos fueron el gran protagonista del derroche artístico. El Santo Sepulcro, obra del escultor valenciano José Capuz de 1926, presidió el cortejo con su Cristo Yacente de gran expresividad, sobre un trono repleto de alegorías y coronado por un ángel emblemático. Le siguieron figuras como Santa María Magdalena, de José Hernández Navarro (1984), y San Juan Evangelista, también de Capuz, que completaron la narrativa de la Muerte y Entierro de Cristo. Cada paso, con sus bordados, orfebrería y adornos florales en tonos luctuosos, reflejaba la maestría de imagineros como Juan González Moreno y la tradición marraja desde 1663.

Los nazarenos, con sus túnicas moradas y capirotes, avanzaron en perfecto orden, transmitiendo devoción y respeto. La Corporación Municipal acompañó al Santo Sepulcro, como es tradición, reforzando el vínculo entre la ciudad y su Semana Santa, declarada de Interés Turístico Internacional. Entre el público, lágrimas, aplausos contenidos y el silencio roto solo por el redoble de tambores y algún saeta espontánea crearon un ambiente de profunda emoción.

Una noche más, el Santo Entierro no solo representó el final de la Pasión, sino un derroche de arte vivo y sentimiento colectivo que reafirma a Cartagena como una de las capitales de la Semana Santa española. La Marraja, una vez más, dejó huella imborrable en el corazón de los cartageneros.

Últimas noticias
Artículos relacionados
Ranking