España ha perdido más de 30.000 explotaciones agrarias con Sánchez y el abandono del campo agrava el riesgo de incendios

La desaparición de miles de explotaciones ha favorecido el avance de la masa forestal y la acumulación de combustible vegetal
Mundo Rural28 de julio de 2026 J. Bird

El progresivo abandono del campo español está transformando el paisaje rural y, según distintos expertos, también incrementando el riesgo de grandes incendios forestales. Y no, no es el cambio climático. En los últimos diez años con el Gobierno de Pedro Sánchez han desaparecido 30.153 explotaciones agrarias, una tendencia que ha reducido la actividad agrícola y ganadera en amplias zonas del país y ha favorecido el crecimiento descontrolado de la vegetación.

De acuerdo con una información publicada por The Objective, la pérdida de explotaciones agrícolas ha coincidido con un aumento constante de la superficie forestal, que ya representa el 38,4 % del territorio nacional. La reducción de tierras cultivadas y de pastos provoca que muchas parcelas queden abandonadas, facilitando la acumulación de matorral, maleza y biomasa que actúan como combustible cuando se declara un incendio.

El papel esencial de las explotaciones rurales

Especialistas del sector recuerdan que la agricultura y la ganadería desempeñan un papel esencial en la prevención de incendios. Los cultivos crean franjas naturales que dificultan la propagación del fuego, mientras que el pastoreo contribuye a eliminar parte del combustible vegetal que se acumula en montes y zonas rurales. La desaparición de estas actividades reduce esa función preventiva y favorece que los incendios alcancen una mayor intensidad.

Despoblación rural

El fenómeno se enmarca en un proceso de despoblación rural que afecta desde hace décadas a numerosas comarcas españolas. La falta de relevo generacional, la baja rentabilidad de muchas explotaciones, el incremento de los costes de producción y las dificultades para mantener actividad económica en el medio rural han provocado el cierre de miles de explotaciones agrícolas y ganaderas.

La situación cobra especial relevancia en un verano marcado por numerosos incendios forestales en distintos puntos del país. Los expertos insisten en que, además de reforzar los medios de extinción, resulta imprescindible impulsar políticas de gestión forestal y apoyar el mantenimiento de la actividad agraria como herramienta de prevención. Mantener el campo vivo, sostienen, constituye una de las principales barreras frente a la propagación de los grandes incendios.

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