Décadas de abandono de los gobiernos del PPSOE convierten los montes españoles en una bomba de relojería

Expertos alertan de que la falta de gestión y mantenimiento de las masas forestales hace inevitables los grandes incendios
España26 de julio de 2026 J. Bird

Una tribuna publicada por ABC advierte de que el verdadero problema para nuestros montes no es solo la falta de medios de extinción, sino el abandono continuado de la gestión forestal.

La ausencia de prevención durante décadas bajo gobiernos del PSOE y del PP ha favorecido la acumulación de millones de toneladas de biomasa que alimentan incendios cada vez más violentos.

Los devastadores incendios forestales que vuelven a arrasar amplias zonas de España este verano han reabierto el debate sobre la capacidad del país para hacer frente a una emergencia que, año tras año, adquiere mayores dimensiones. Sin embargo, una tribuna publicada por ABC pone el foco en una cuestión mucho menos visible, pero determinante: el abandono prolongado de la gestión forestal por parte de las distintas administraciones, independientemente del color político de los gobiernos.

El artículo sostiene que el monte español ha dejado de ser tratado como una infraestructura esencial para convertirse únicamente en un paisaje que solo recibe atención cuando ya está ardiendo. Una situación que, según su autor, explica por qué los incendios actuales alcanzan una intensidad muy superior a la que pueden combatir los dispositivos de extinción. Y no es por el cambio climático, que es la excusa perfecta para todos los males.

La comparación utilizada resulta especialmente gráfica. Igual que un puente necesita inspecciones y mantenimiento para evitar su colapso, los bosques requieren una gestión constante para impedir que acumulen cantidades descontroladas de combustible vegetal. Sin ese mantenimiento, el desastre acaba siendo cuestión de tiempo.

Durante décadas, tanto los sucesivos gobiernos del PSOE como los del PP han anunciado planes contra los incendios cada verano, reforzando medios aéreos, brigadas y dispositivos de emergencia. Sin embargo, numerosos especialistas llevan años advirtiendo de que el verdadero problema comienza mucho antes de que aparezca la primera llama.

El artículo recuerda que la denominada «carga de combustible» —la biomasa acumulada en forma de árboles, matorral, ramas y restos vegetales— ha aumentado de forma constante durante años debido a la falta de aprovechamientos forestales, tratamientos selvícolas y pastoreo que permitan mantener el equilibrio natural del monte.

Los datos oficiales del Anuario de Estadística Forestal de 2024 reflejan con claridad esa tendencia. Cada año los montes españoles generan aproximadamente 47,5 millones de metros cúbicos de nuevo crecimiento forestal, mientras que únicamente se aprovechan alrededor de 17,4 millones.

Es decir, apenas se gestiona un 37 % del crecimiento anual, lo que provoca una acumulación progresiva de biomasa disponible para alimentar incendios de enorme intensidad.

El resultado, según explica el análisis, es comparable al efecto del interés compuesto: pequeñas diferencias mantenidas durante décadas terminan provocando un cambio radical en el comportamiento del sistema. Cada año que pasa aumenta la cantidad de energía almacenada en los montes, convirtiéndolos en auténticas reservas de combustible.

A esta acumulación se suma otro factor agravante. Las altas temperaturas, las olas de calor recurrentes y el estrés hídrico hacen que la vegetación contenga menos humedad, necesite menos energía para arder y favorezca incendios mucho más rápidos y difíciles de controlar.

Los expertos insisten en que, cuando un incendio alcanza determinadas intensidades, deja de ser únicamente un problema de coordinación o de recursos y pasa a convertirse en una cuestión física. Ni más helicópteros ni más aviones pueden detener con facilidad un fuego que encuentra millones de toneladas de combustible acumulado durante décadas.

España dispone de uno de los dispositivos de extinción importantes y cuenta con profesionales altamente cualificados. Sin embargo, la eficacia de ese operativo disminuye cuando el territorio llega al verano en condiciones que hacen prácticamente imposible contener un gran incendio.

Por ello, el artículo cuestiona que cada verano el debate político vuelva a centrarse casi exclusivamente en reclamar más medios de extinción mientras apenas se habla de la prevención estructural.

La gestión forestal de los montes continuada, la limpieza selectiva, los tratamientos silvícolas, el aprovechamiento sostenible de la madera o la recuperación del pastoreo aparecen como herramientas mucho más eficaces para reducir el riesgo antes de que se produzca la emergencia.

La reflexión adquiere especial relevancia en un momento en que España afronta una de las campañas de incendios más complicadas de los últimos años. Los expertos sostienen que los grandes incendios no comienzan cuando aparece una chispa, sino muchos años antes, cuando las administraciones dejan de gestionar adecuadamente el territorio.

En ese sentido, la crítica alcanza a las políticas desarrolladas durante décadas tanto por ejecutivos del PSOE como del PP, a quienes se reprocha haber priorizado la respuesta de emergencia frente a una estrategia continuada de mantenimiento de los montes. Porque, concluye el análisis, el fuego no crea el problema: simplemente pone de manifiesto las consecuencias de muchos años de abandono y de una prevención insuficiente.

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