La playa del Trampolín de Ceuta se transforma en un campamento improvisado de chabolas tras la invasión desde Marruecos

Decenas de inmigrantes irregulares levantan cabañas con ramas, pastos y telas para protegerse del viento y las inclemencias de la noche
España10 de agosto de 2026 Javier Salinas

La playa del Trampolín se ha convertido en el escenario de un asentamiento improvisado en Ceuta donde la necesidad se combate a base de ramas, pastos y materiales recogidos del propio terreno.

Según revela en una exclusiva El Faro de Ceuta, cientos de jóvenes inmigrantes que han conseguido acceder a la ciudad autónoma en las últimas fechas están levantando pequeñas cabañas y estructuras precarias a lo largo del litoral para disponer de un resguardo mínimo donde pernoctar.

Jóvenes nigerianos

La multiplicación de estas construcciones refleja la dura realidad de quienes, tras cruzar a nado o bordear los espigones fronterizos desde Marruecos, quedan expuestos al raso a la espera de que se resuelva su situación administrativa. Entre ellos se encuentra Halid Abdoulahi, un joven nigeriano de 23 años que llegó nadando tras abandonar su país huyendo de la violencia.

Después de pasar más de una semana durmiendo a la intemperie sobre la arena y al comprobar que la asistencia no cubría sus necesidades de alojamiento, decidió edificar su propio refugio con lo que tenía a mano para amortiguar el frío, la humedad nocturna y las inclemencias meteorológicas.

La convivencia en la playa transcurre entre duras condiciones de subsistencia. Testimonios recopilados por el Faro de Ceuta como el de Alassane Yapi Konfe, de 29 años y procedente de Costa de Marfil, exponen la complejidad de su día a día.

A pesar de contar con apoyo sanitario puntual y asistencia para necesidades básicas, los inmigrantes señalan que las raciones de alimentos y, sobre todo, el suministro de agua —limitado en muchos casos a una sola botella diaria— resultan insuficientes para soportar las altas temperaturas estivales.

No quieren retornar a su país

A pesar del contraste entre las expectativas de llegada a Europa y la precariedad actual, la mayoría rechaza categóricamente la posibilidad de retornar a sus países de origen. Para estos jóvenes, que han establecido lazos de solidaridad en la costa ceutí compartiendo comida e insumos, permanecer en la calle en España sigue representando una opción más segura que regresar a los conflictos armados y la inestabilidad que dejaron atrás.

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