La ciudad de Cartagena se une al lamento de la Dolorosa

Miles de cartageneros llenan la plaza de La Merced para presenciar el emocionante Encuentro entre el Nazareno y la ‘Pequeñica’ en la madrugada del Viernes Santo
Ocio y Cultura03 de abril de 2026 J. Bird

En la madrugada más larga de la Semana Santa cartagenera, la ciudad entera se fundió en un solo lamento. La procesión del Encuentro, una de las más antiguas y emotivas de la Semana Santa marraja, volvió a congregar a miles de personas que no quisieron perderse el momento cumbre: el abrazo entre Nuestro Padre Jesús Nazareno y la Virgen Dolorosa, conocida cariñosamente como la ‘Pequeñica’.

Todo comenzó a las dos en punto de la madrugada. Las puertas de la iglesia de Santa María se abrieron para dar paso a la Verónica, que salió entre aplausos del público apiñado en la calle del Aire. Poco después, el Jesús de Medinaceli abandonaba el campus de la Universidad Politécnica con su trono engalanado de flores blancas, azules, amarillas y moradas. A las 2:30, desde la Pescadería —lugar emblemático para la Cofradía Marraja—, inició su marcha el Nazareno. Una saeta espontánea resonó junto a las rejas de la Lonja y erizó la piel de todos los presentes. El sonido de una caracola anunció su salida y el barrio de Santa Lucía lo recibió con el grito unánime de “¡Viva el Jesús!” y los Soldados Romanos al ritmo del ‘Perico Pelao’.

Mientras tanto, la Dolorosa salía de Santa María precedida por el trono de San Juan Evangelista, que este año celebra su centenario. El pueblo llenó cada calle. Pero donde realmente no cabía un alfiler fue en la plaza de La Merced. Allí, miles de cartageneros y visitantes aguardaban en silencio expectante. Cuando las dos imágenes se encontraron en el Lago, el bullicio cesó de golpe. La salve se cantó a una sola voz mientras los portapasos bailaban los tronos. Un aplauso atronador rompió el momento, seguido de la saeta que la gaditana Susana Romero, ganadora del Concurso Nacional de Saetas, dedicó desde el balcón del Palacio de Aguirre.

Los cuatro cortejos se fundieron en uno y enfilaron la calle del Duque de regreso a Santa María de Gracia. Antes del amanecer, la Dolorosa cerró el cortejo mirando de frente al pueblo que le dedicó una última salve. La reina emérita Doña Sofía, que había visitado los preparativos del trono del Nazareno tras la procesión del Silencio, fue testigo silencioso de esta tradición.

La Semana Santa marraja continúa esta noche con el Santo Entierro a las 20:00 horas, donde la cofradía morada desplegará todo su patrimonio artístico por el casco histórico. Una vez más, Cartagena demostró que su fe no solo se procesiona, sino que se vive con el corazón en la mano.

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