Agricultores españoles denuncian importaciones tóxicas desde Marruecos, Egipto y China

ASAJA exige a Bruselas controles estrictos ante la entrada masiva de tomates marroquíes o arroz chino con residuos de fitosanitarios prohibidos en la UE
06 de abril de 2026JAVIERJAVIER

El campo español vuelve a alzar la voz. La organización agraria ASAJA ha denunciado públicamente la entrada masiva de productos agroalimentarios procedentes de Marruecos, Egipto y China que, según advierten, no respetan las exigentes normativas europeas en materia de fitosanitarios y trazabilidad, poniendo en serio riesgo la seguridad alimentaria de los consumidores.

En Europa aplicamos las reglas más estrictas del mundo, pero los productos importados entran sin ninguna reciprocidad”, denuncian los agricultores. Mientras los productores nacionales y europeos deben cumplir límites máximos de residuos extremadamente bajos y condiciones laborales y ambientales rigurosas, los envíos procedentes de estos terceros países acceden al mercado comunitario con controles insuficientes.

Uno de los casos más alarmantes es el tomate marroquí, sobre el que persisten sospechas fundadas del uso de sustancias prohibidas en la Unión Europea y posibles irregularidades en el etiquetado de origen, especialmente en relación con el Sáhara Occidental. También preocupan los productos semielaborados de Egipto y China, donde se cuestionan los niveles de residuos de plaguicidas. El arroz es otro producto en el punto de mira: aunque su etiquetado puede cumplir formalmente la normativa, no siempre indica con claridad el país exacto de procedencia ni el porcentaje de mezcla.

Residuos de fitosanitarios

Las inspecciones en frontera ya han detectado incumplimientos reiterados de los límites máximos de residuos de fitosanitarios. ASAJA acusa además a la industria transformadora y a la gran distribución de mantener una “opacidad” que impide al consumidor conocer realmente el origen de lo que compra.

Ante esta situación, los agricultores exigen medidas urgentes a la Comisión Europea: controles más estrictos tanto en origen como en frontera, aplicación efectiva del principio de reciprocidad y un etiquetado obligatorio que especifique claramente el país de cultivo. “Ser es defenderse”, recordaba Ramiro de Maeztu. Para el sector primario español, defender la producción nacional es, hoy más que nunca, defender la salud de todos los europeos.

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