
La larga sombra de Marruecos sobre el PSOE: cuatro décadas de afinidades y privilegios que explican la inmovilidad de Sánchez
Durante más de cuarenta años, Marruecos ha construido alrededor del PSOE una compleja red de interlocución política, afinidades personales e intereses económicos que, según analistas consultados por El Español, explica la sorprendente sumisión del Gobierno de Pedro Sánchez ante la invasión de Ceuta y la presión diplomática de Rabat.
Esta influencia ha sobrevivido a cambios de liderazgo, crisis internas y relevos en La Moncloa.
Una estrategia de décadas: del lujo al chantaje
El régimen marroquí ha utilizado una combinación de agasajos, privilegios y presiones para atraer a dirigentes socialistas. Las herramientas incluyen:
- Estancias en hoteles de lujo, como el exclusivo Le Mirage de Tánger, donde Felipe González fue huésped habitual invitado por Hasán II.
- Terrenos exclusivos, como la parcela de 5.000 m² que González llegó a poseer en Jbila.
- Contratos suculentos, como los que José Blanco gestionó desde su consultora Acento, que declaró ingresos de hasta 600.000 euros procedentes de la Embajada de Marruecos.
- Residencias y propiedades, como las cinco adquiridas por José Bono en Tánger entre 2023 y 2024.
- Fundaciones financiadas por Rabat, como la creada por la exministra María Antonia Trujillo, que llegó a defender públicamente que Ceuta y Melilla eran “una afrenta a la integridad territorial de Marruecos”.
Analistas citados en el reportaje sostienen que Marruecos “ha trabajado para que las lealtades del partido sean favorables”, creando una estructura de influencia que ha perdurado incluso cuando los dirigentes abandonaban sus cargos públicos.
Pegasus: la posible llave del miedo
El reportaje señala un punto crítico: el espionaje con Pegasus a los teléfonos de Pedro Sánchez y varios ministros en 2021. Del móvil del presidente se extrajeron 2,6 gigabytes de información, y analistas como Taleb Alisalem creen que ese material podría haber aumentado la capacidad de presión de Rabat sobre el Gobierno español.
La secuencia temporal es inquietante:
- Hackeo en mayo-junio de 2021.
- Crisis diplomática por Brahim Ghali.
- Entrada masiva de 8.000–10.000 personas en Ceuta ese mismo mes.
- Relevo fulminante de la ministra González Laya.
- Giro histórico de Sánchez sobre el Sáhara en 2022, alineándose con la posición marroquí.
Sánchez, solo defendiendo a Rabat
El reportaje subraya que Sánchez afrontó el debate sobre la invasión de Ceuta sin apoyo de sus socios de Gobierno ni aliados parlamentarios, minimizando el papel de Marruecos pese al informe del CENIF que documenta un “guiado activo” de migrantes por agentes marroquíes.
Incluso el periodista marroquí Ali Lmrabet afirma: “La estrategia es clara: el PSOE, desde hace años, sirve directamente a los intereses marroquíes.”
Una red que explica la inmovilidad actual
El análisis concluye que la combinación de intereses económicos, afinidades personales, presiones diplomáticas y posibles chantajes explica por qué tantos dirigentes socialistas —González, Zapatero, Bono, Blanco, Trujillo y ahora Sánchez— han mantenido una línea complaciente con Rabat incluso ante episodios tan graves como la invasión de Ceuta.
La pregunta final del reportaje es tan inquietante como directa: “¿Qué miedo hay en romper relaciones con Marruecos?”


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