El porcino español se hunde: los ganaderos llevan casi un año perdiendo dinero por el desplome de las ventas a China

La caída de exportaciones, los vetos comerciales y el exceso de producción en Europa estrangulan la rentabilidad de un sector estratégico
Mundo Rural18 de octubre de 2026 J. Bird

El sector porcino español atraviesa uno de sus momentos más complicados de los últimos años. Después de más de una década de crecimiento y buenos resultados, los ganaderos llevan casi un año vendiendo sus animales por debajo del coste de producción, golpeados por la caída de las exportaciones a Asia y por las dificultades para dar salida a una producción que sigue encontrando obstáculos en los mercados internacionales.

Según la información publicada por OkDiario, el precio de la carne de cerdo en las lonjas mayoristas cayó por debajo del coste de producción a finales de 2025 y, desde entonces, la situación no ha conseguido revertirse. Los datos del mercado reflejan la gravedad del problema: el pasado 15 de octubre, el cerdo cotizaba en Mercolleida a 1,24 euros por kilo de animal vivo, frente a un coste de producción estimado en 1,37 euros.

La diferencia supone una pérdida de 13 céntimos por kilo, una brecha que amenaza la viabilidad económica de numerosas explotaciones y pone a prueba la resistencia de una industria que se había consolidado como una de las grandes potencias exportadoras de España.

China deja de ser el salvavidas del porcino español

El principal problema está en Asia, un mercado fundamental para las exportaciones españolas. China, que llegó a concentrar alrededor del 40% de las ventas extracomunitarias del sector, está reduciendo sus compras mientras impulsa su propia industria cárnica para depender cada vez menos de los proveedores extranjeros.

Las cifras son contundentes. Entre enero y julio de 2026, las exportaciones españolas de carne de cerdo a China cayeron un 22%, hasta las 250.747 toneladas, el registro más bajo para ese periodo desde 2016.

A este retroceso se suma la decisión de Pekín de imponer en diciembre de 2025 un arancel del 9,8% al porcino español, en el marco de una investigación antidumping. La medida llegó después de las tensiones comerciales entre Bruselas y China por los aranceles europeos a los vehículos eléctricos del país asiático.

El resultado es un escenario cada vez más complicado para los productores españoles, que durante años encontraron en el mercado chino una vía fundamental para impulsar sus ventas y sostener la expansión de sus explotaciones.

La peste porcina agrava la crisis exportadora

La situación se ha visto agravada por las restricciones comerciales relacionadas con la peste porcina africana. La detección de dos jabalíes silvestres positivos en Barcelona a finales de 2025 volvió a encender las alarmas sanitarias y provocó problemas para las exportaciones de determinadas zonas.

Japón y Filipinas adoptaron restricciones que afectaron a las ventas españolas. Según los datos citados por OkDiario, hasta julio las exportaciones a Japón se habían reducido un 76%, hasta las 26.682 toneladas, mientras que las destinadas a Filipinas retrocedieron un 82%, hasta las 18.473 toneladas.

En el caso filipino, la situación mejoró después de que el Gobierno del archipiélago aceptara en mayo el principio de regionalización, limitando las restricciones a las explotaciones próximas al brote.

Mientras tanto, el exceso de existencias en el mercado europeo dificulta que los productores encuentren compradores alternativos capaces de absorber el volumen que antes se destinaba a Asia.

Un sector estratégico, bajo presión

Pese a las dificultades en los mercados asiáticos, las exportaciones hacia otros países de la Unión Europea aumentaron un 8,9%, según los datos del Ministerio de Agricultura recogidos en la información publicada por el citado medio.

La evolución positiva del mercado comunitario, sin embargo, no ha sido suficiente para compensar el deterioro de la rentabilidad.

El futuro inmediato dependerá en buena medida de las grandes empresas integradoras, entre ellas Piensos Costa, Grupo Fuertes —propietario de El Pozo— y Vall Companys. Buena parte de los ganaderos trabaja bajo este modelo, que vincula las explotaciones a un comprador y ofrece cierta estabilidad en las condiciones comerciales.

La crisis supone un serio revés para una industria que ha convertido a España en el tercer productor mundial de carne de cerdo. La combinación de menores compras chinas, barreras comerciales y exceso de oferta europea amenaza con prolongar las pérdidas y obliga al sector a buscar nuevos mercados en un contexto internacional cada vez más incierto.

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