El caballo de pura raza gallega: símbolo ancestral, guardián del monte y patrimonio en peligro

El caballo de pura raza gallega es mucho más que un animal de trabajo o una figura de las fiestas tradicionales: es un símbolo vivo de la identidad rural gallega
Mundo Rural01 de septiembre de 2026 J. Bird

CARTAGENA CONFIDENCIAL ha visitado una finca en una aldea gallega (aldea de Barreiro) del municipio de Ames (La Coruña) junto a un gallego de pro, Gonzalo Fernández García, autor de las fotografías de este reportaje. Y lo hemos hecho para conocer más de cerca al caballo se pura raza gallega. Allí disfruta Xallas con su cuidador Juan, un ingeniero agrónomo muy vinculado con la naturaleza y el sector del caballo en Galicia.

Como nos cuenta, el caballo de pura raza gallega es mucho más que un animal de trabajo o una figura de las fiestas tradicionales: es un símbolo vivo de la identidad rural gallega.

Su historia se remonta siglos atrás, cuando los campesinos del noroeste de España lo criaban para las labores agrícolas, el transporte y la vida cotidiana en un entorno duro y montañoso. Hoy, este caballo pequeño, fuerte y de carácter dócil lucha por sobrevivir como especie protegida, amenazada por la despoblación rural y la mecanización del campo. Y uno de sus valedores es Juan.

Según el portal especializado Equspaddock, el caballo gallego surgió de un proceso de cría selectiva que buscaba adaptar la raza al terreno húmedo y accidentado de Galicia.

Su linaje tiene influencias del caballo árabe y del garrano, otra raza autóctona del norte peninsular. Durante siglos fue esencial en la agricultura, el transporte y las ferias locales, y aún hoy conserva un papel destacado en las fiestas tradicionales como la célebre Rapa das Bestas, donde se esquilan y marcan los caballos salvajes que viven en libertad en los montes gallegos.

Características y papel ecológico

El caballo gallego es menudo pero robusto, con una altura media de entre 1,30 y 1,45 metros, pelaje castaño o tordo y una gran resistencia física. Su temperamento es enérgico y dócil, lo que lo hace ideal para convivir en semilibertad en los montes.

Una de sus virtudes más valiosas hoy es su función ecológica: estos caballos contribuyen a mantener limpio el monte, alimentándose de hierbas, matorrales y brotes que, de otro modo, se acumularían como combustible vegetal. En zonas donde pastan manadas de caballos gallegos, el riesgo de incendios forestales disminuye notablemente, según estudios de asociaciones ganaderas y ambientales.

Por ello, algunos expertos defienden que el caballo gallego podría ser parte de una estrategia de prevención de incendios basada en el aprovechamiento natural del territorio, combinando conservación de razas autóctonas y gestión sostenible del monte.

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